Preparación

  1. En 1 sartén con un chorrito de aceite salteamos los granos de brócoli a fuego medio de 5 a 7 minutos hasta que esté blandito. Salpimentamos y reservamos.
  2. En otra sartén vamos a preparar nuestra bechamel. Añadimos la mantequilla y dejamos que funda a fuego medio-bajo. Rallamos la cebolla muy fina y la incorporamos a la sartén para pocharla hasta que quede blandita.
  3. En este punto añadimos las 3 cucharadas de harina y la tostamos removiendo con unas varillas hasta que adquiera un color ligeramente dorado.
  4. Agregamos la leche que tiene que estar a temperatura ambiente (o caliente) y seguimos removiendo hasta que espese.
  5. A continuación añadimos sal, pimienta, ajo en polvo (opcional), un puñado de queso rallado, el brócoli que teníamos reservado y mezclamos bien. En este punto probaremos la bechamel a ver si está a nuestro gusto.
  6. Vertemos la bechamel en un recipiente o bandeja, cubrimos con un film transparente y reservamos hasta que enfríe.
    ¡TRUCO! Lo ideal es hacerlo de un día para otro así, cuando demos forma a las croquetas, nos aseguramos que está en su punto. (Una vez el recipiente ha perdido el calor se puede meter en el frigorífico para agilizar este proceso o reservar de un día para otro).
  7. Ponemos pan rallado en un plato, 2 huevos batidos en otro plato y nos untamos un poco de aceite en las manos.
  8. Con una cuchara cogemos un poco de masa y le damos forma de bolitas. Metemos un dedo en el centro de la bolita e introducimos un poquito de queso roquefort y volvemos a darle forma de bola cerrando el hueco.
    ¡TRUCO! También se puede probar a meter daditos de otro tipo de queso que nos guste en lugar del queso roquefort y tendremos croquetas de brócoli de distintos sabores.
  9. Pasamos la bolita de masa por pan rallado, seguido por el huevo batido y de nuevo por el pan rallado para que se impregne bien y cubra toda la bolita.
  10. Repetimos el proceso con la masa hasta que la terminemos y metemos las croquetas en la nevera por lo menos durante 1 hora para que adquieran más consistencia.
  11. Freímos las croquetas en abundante aceite hasta que estén bien doradas y las pasamos a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
    ¡TRUCO! Las que nos sobren podemos congelarlas para disfrutarlas en otra ocasión.
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